SIN ALAS ( Capitulo 2 - segunda parte)











-Killian es un demonio, al igual que Jake, pero no se llevan bien. Él tenía un hermano de la misma raza, pero no eran como Emma, Jake y Héctor, no causaban problemas, no se metían con la gente...
Nadie sabe exactamente lo que pasó pero un día su hermano desapareció, después de dejar en ridículo a Emma, y Killian se apartó de todo el mundo. Jake se cabrea mucho cuando alguien le dirige la palabra, no se porque- terminó de contar Adri.






Todos nos quedamos callados con la vista baja.






-Me recuerda a tu historia Adelina- dijo Faina
-A lo mejor por eso me ha devuelto el anillo, porque me pasó algo parecido- dije- porque también quiere vengarse-






De repente me miraron todos con los ojos muy abiertos.






-Adi no creo que sea una buena idea, el es un demonio y tu un ángel-dijo Akira
-con un objetivo común-la rebatí





Nos quedamos callados y decidimos dejar el tema. Fuimos al patio y nos sentamos debajo del árbol de detrás del gimnasio, era un pino y como se acercaba el otoño tenía piñas al rededor. Hablamos, conocimos un poco más Faina y reímos con los intentos de Adri de seducir a esta.
Después de un rato Akira y Faina fueron al baño y al poco, Adri y yo oímos un grito de Faina, seguido de Akira enfurecida diciendo que la soltaran. Los dos fuimos corriendo al baño y nos encontramos una escena que me sacó de mis casillas.


Héctor tenía Faina contra la pared acorralada y Akira estaba gritando a Emma a través de la puerta del baño, ya que esta no la dejaba salir. Todo mientras Jake les miraba con una sonrisa.
Adrián se lanzo a por Emma para abrir la puerta y yo le cubrí las espaldas mientras la abría, ya que Héctor le había pasado a Jake su pequeña presa y se había abalanzado a por él. Se lo quite de encima y los dos hermanos retrocedieron mientras sacábamos a Akira del baño. Los tres nos quedamos en frente del grupito, los cuales seguían teniendo a Faina. Jake me miro de arriba a abajo me preguntó:




-¿como has conseguido el anillo?-
-eso a ti no te importa, suelta a Faina-contesté
-muy bien-dijo por lo bajo.




Entonces cogió a Faina por el cuello y la estampó contra la pared. Le clavó una uña y vi como caía una pequeña gota de sangre mientras ella soltaba un grito ahogado. Quería ayudarla pero si intentaba abalanzarme a por Jake se que la mataría antes de que llegara, estaba furioso por lo de la pelea haría lo que fuera para hacerme daño.




-He sido yo- dijo alguien entre la multitud-yo le devolví el anillo-




Cuando mire quien había sido no pude evitar que se me dibujara una pequeña sonrisa en la cara. Killian estaba delante de Jake desafiándole con la mirada.




-Te he dicho que he sido yo, venga suéltala-continuó Killian, no sonreía.




Jake no hizo ningún movimiento, entonces Killian de dio un puñetazo en toda la mandíbula, lo que hizo que soltara a Faina. Esta cayó al suelo y al segundo Jake le devolvió el puñetazo a Killian, el cual le hizo retroceder. Pero nosotros no perdimos ni un segundo y antes de que Emma y Héctor fueran ha ayudar a Jake, Adrián y Akira les bloquearon y yo fui a por Faina.
Justo antes de que Jake volviera a cogerla le agarré la muñeca y se la retorcí. Faina se puso en pie y la coloqué detrás de mi. Jake me miró enfurecido y pude ver el rojo de sus ojos arder como si estuviera en el mismísimo infierno. Dio un paso para propinarme un golpe, pero Killian se interpuso entre los dos.




-Killian no se a que estás jugando pero como sigas te vas a arrepentir-dijo Jake con una voz sobrenatural.




Mis amigos se habían puesto a mi lado y los de Jake al suyo, quedando Killian entre todos, el cual respondió:




-Si sigues ganándote tantos enemigos, creo que el que se va a arrepentir vas a ser tu-




Se dio la vuelta y se marchó. Jake me lanzó una mirada acusadora, a la que respondí encogiéndome de hombros y con una pequeña sonrisa pintada en el rostro.




-Pajarraco más te vale no cabrearme más, dudo que quieras perder a más seres queridos-dijo Jake antes de largarse con su pandilla.




Después nos fuimos a la café y no hablamos del tema, pero si decidimos que donde fuera uno iban todos, para que no volviera a pasar esto.




Por la tarde fui al gimnasio y allí estaba Killian. Me quedé mirándolo un momento, tenía pelo pelirrojo y la piel clara. Debía medir 1'85 y estaba en buena forma física.
Después me fui a los sacos de boxeo y empecé mi entrenamiento. Todo fue normal, no lidiamos palabra, hasta que coincidimos en la salida de los vestuarios. Él siguió recto pero yo le cogí del brazo y le di la vuelta para mirarle.




-Oye gracias por lo de antes-dije yo
-No es nada tranquila-contestó y se quedó mirándome fijamente
-Adelina-comenzó a decir-me gustaría ayudarte, siempre he querido darle su merecido a Jake, pero se ocupo personalmente de que no tuviera aliados. Ahora estas tu y se que estas esperando a que Jake te ataque por sorpresa para darle su merecido, a que te sorprenda como lo hizo cuando estaba tu
hermano.




Me quede atónita mirándole, la gente sabía que Jake había matado a mi hermano, pero no que nos
hubiera pillado por sorpresa. Pero como si me leyera la mente continuó diciendo:




-Jake nos hizo lo mismo a mi hermano y a mi, por eso quiero hacérselo pagar y creo que solo aliándome con tigo lo conseguiré, por eso quiero ayudarte-




Nos quedamos en silencio un buen rato. No sabía que decir, si que quería su ayuda pero no podía negar que seguía siendo un demonio. Antes no se me había pasado por la cabeza pero, qué pensara mi familia si me alió con un demonio, dudo que les gustase, aun así Killian es muy buena opción como aliado.




-Adelina, por favor déjame ayudarte, los dos queremos lo mismo, deja de lado un momento mi raza-dijo Killian, como si me hubiera vuelto a leer el pensamiento y se acercó más a mi.




Di un paso para atrás, pero me encontré con la pared, no tenía ni idea de que me pasaba, era capaz de enfrentarme a un demonio enfurecido, pero no de responder la pregunta de uno calmado. No yo no era así. Levanté la mirada y dije con tono firme




-Vale, pero tenemos que hablar en otro momento más detenidamente-




Se le formó una media sonrisa en la cara y me relajé.




-Como tu quieras-contestó, se dio la vuelta y se marchó.




Yo me quede hay un rato pensando, saliendo de una especie de trance. Qué narices me había pasado con Killian, yo no soy así.

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